Recibes una citación del Juzgado de Instrucción de un partido judicial cualquiera y una palabra te hiela: «INVESTIGADO». El corazón se acelera, aparecen mil preguntas y, sobre todo, mucho miedo. ¿Qué he hecho? ¿Voy a ir a la cárcel? ¿Soy un delincuente? Si estás en esta situación, lo primero que queremos decirte es: mantén la calma. Estar citado como investigado no significa lo que probablemente estás temiendo, pero deberás de consultar a un abogado penalista para que disipe tus dudas.
En este artículo te explicamos, con claridad y sin alarmismos, qué significa exactamente ser investigado, qué derechos tienes y qué va a pasar a partir de ahora; ya que la información y conocimiento te ayudará a tomar las mejores decisiones.
Qué significa ser «investigado»
Empecemos por lo más importante, porque aquí se concentra buena parte del miedo. La figura del «investigado» es, simplemente, la persona a la que se atribuye inicialmente una posible participación o autoría en unos ilícitos penales que se están investigando. Es decir, eres parte de una instrucción judicial, que tendrá la finalidad de averiguar o esclarecer lo que ha sucedido, pero no estás condenado ni declarado culpable de nada.
Este término, «investigado», sustituyó en 2015 al término «imputado», precisamente porque esta última se había cargado de connotaciones negativas y se asociaba injustamente con la culpabilidad de los hechos punibles. El cambio buscó dejar claro lo que la ley siempre ha dicho: que toda persona es inocente mientras no se demuestre lo contrario. Ser investigado es una fase del procedimiento, no una sentencia.
Investigado no es lo mismo que acusado ni que condenado
Conviene entender las diferencias, porque el proceso tiene fases:
Investigado es la persona sobre la que recae una sospecha inicial y a la que se investiga. Es una fase temprana pero primordial, dado que será la fase con mayor carga probatoria
Acusado (o procesado) es la persona contra la que, tras la investigación, se formula formalmente una acusación para ir a juicio. Es una fase posterior, y solo se llega a ella si la investigación aporta indicios suficientes.
Condenado es únicamente quien, tras un juicio, es declarado culpable por sentencia.
Que hoy seas investigado no significa que vayas a ser acusado, y mucho menos condenado. De hecho, muchas investigaciones se archivan sin llegar a juicio.
Por qué te citan y para qué
Si te han citado como investigado, lo normal es que sea para tomarte declaración. El objetivo de esa declaración es que puedas dar tu versión de los hechos y ejercer tu defensa. Es, de hecho, una oportunidad para explicar tu posición, siempre de la mano de tu abogado.
La citación te llegará por escrito e indicará el juzgado, el día y la hora, y normalmente la condición en la que se te cita. A partir de ahí, lo que hagas es importante.
Tus derechos como investigado
La ley te reconoce una serie de derechos fundamentales que debes conocer:
Derecho a ser informado de los hechos que se te atribuyen. Tienes derecho a saber de qué se te acusa.
Derecho a un abogado. Puedes (y debes) contar con un abogado que te defienda. Este es, quizá, el derecho más importante en la práctica.
Derecho a guardar silencio y a no declarar contra ti mismo. No estás obligado a declarar ni a confesarte culpable.
Derecho a no declarar. Puedes acogerte a tu derecho a no responder a las preguntas.
Presunción de inocencia. Eres inocente hasta que se demuestre lo contrario.
Conocer estos derechos es fundamental, pero ejercerlos correctamente requiere el asesoramiento de un profesional.
Lo que NO debes hacer
En una situación así, algunos errores pueden perjudicarte seriamente. Evita a toda costa:
No acudir a la citación. Ignorarla es un grave error que puede acarrear consecuencias, como que te citen de nuevo por la fuerza o que se adopten medidas en tu contra. Hay que acudir siempre.
Declarar sin abogado. Es probablemente el mayor error. Lo que declares puede tener consecuencias importantes, y hacerlo sin defensa, «para aclararlo rápido» o «porque no tengo nada que ocultar», puede volverse en tu contra.
Contactar con otras personas implicadas o con quien te denunció para «arreglarlo». Puede empeorar tu situación.
Dejarte llevar por el pánico y tomar decisiones precipitadas. La calma y el buen asesoramiento son tus mejores aliados.
Qué pasa a partir de ahora
El procedimiento seguirá su curso. Tras la fase de investigación (llamada instrucción), en la que se recaban las pruebas y se toman las declaraciones, el juez decidirá. Y aquí hay dos caminos posibles: si no encuentra indicios suficientes, la causa se archiva o sobresee, y todo termina para ti. Si, por el contrario, aprecia indicios bastantes, el procedimiento puede continuar hacia una fase de juicio.
Es importante que sepas que, incluso si el caso avanza, tendrás todas las oportunidades de defenderte. Nada está decidido, y una buena defensa desde el principio es determinante para el resultado final.
La clave: cuenta con un abogado penalista desde el primer momento
Si algo queremos que te lleves de este artículo es esto: ante una citación como investigado, lo primero y más importante es ponerte en manos de un abogado penalista cuanto antes, incluso antes de esa primera declaración. No esperes, no vayas solo y no lo dejes en manos del azar.
Un buen abogado analizará tu caso, te explicará exactamente a qué te enfrentas, preparará tu declaración y diseñará la mejor estrategia de defensa desde el inicio. Y, no menos importante, te dará la tranquilidad de saber que no estás solo en esto.
En Wizner & Co somos especialistas en derecho penal y sabemos lo angustiante que es esta situación. Analizamos tu caso, te explicamos todo con claridad y asumimos la presión por ti para defender tus intereses desde el primer momento. Además, la primera consulta es gratuita y confidencial. Si te han citado como investigado, contáctanos cuanto antes y demos juntos el primer paso para defenderte.
Este artículo tiene carácter informativo y no constituye asesoramiento legal. Cada caso debe valorarse de forma individual con un abogado.

